El principio de un nuevo comienzo.



Oh mira un tiburón!


   Llegan momentos en la vida de todo ser, que sus necesidades ascienden a algo más allá de eso de simplemente "nacer, crecer, reproducirse y morir".  Creo que no existe mayor mentira que esa, si en lo que al universo humano conocido nos centramos, nos olvidamos que por ese dicho o esa norma hacemos carecer a nuestro cerebro y persona esa necesidad innata de ver descubrir explorar y hacer de nosotros algo mucho más grande cada día.  Procuro no seguir esas palabras y trato de que sea antes o después que mi psique y auma asciendan a algo más que solamente la palabrería que nos inducen por la tele todos los casposos y supuestamente no casposos.


   Todo esto viene escrito y dicho porque no estoy ya donde nací, no creceré en el aspecto que quiero crecer con la gente que me educó, y mi horizontes son ahora ya mucho mayores que ese pequeño mar que envuelve a esa isla de la que he huido.  Fueron muchos años tratando de hacer esto mismo que hace poco he hecho y siempre frustrado por motivos X y ligeramente secundado por mi miedo y la comodidad de poder estar en casa de mama en donde no me preocupo de gran cosa.


   Siempre he escrito, mejor o peor, y siempre he visto que en los momentos en los que más nervioso estoy, casi casi fluyen más mis palabras que, por poco sentido que tengan, es lo que refleja tanto mi cuerpo como mi mente.  Han sido varios días peleado conmigo mismo por cómo hacer las cosas y en que orden, y en ningún momento me he parado a hacer lo que el cuerpo me pedía: escribir gilipollez tal como esta.  Me ayuda, me relaja y hace que todo aquello que tengo en mi interior fluya por mis dedos hasta a veces formar conjuntos de palabras que incluso quedan bonitos.


   Este es el desahogo de mi mente, mi pequeño rincón de locura y experiencia, no soy un gran señor de la palabra, ni un gurú del conocimiento, ni tampoco pretendo ser un profesor en la materia que voy a plasmar, pero si ya me has conocido, verás que leer esto es tal que hablar conmigo, y tratar de atender esos pensamientos tan abstractos que tantas veces te he planteado y te has quedado, como dirían los aférrimos amigos, siberet.


   Me llamo Javier, me presento como Javito, mis amigos me llaman Buru, y mis hermanos me llaman Javi.  Conóceme cómo quieras, al fin y al cabo soy la misma persona.







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